Frases bonitas para mamá

“El amor de una madre no contempla lo imposible.”

“El corazón de una madre es un abismo profundo en cuyo fondo siempre encontrarás el perdón.”

“Madre: la palabra más bella pronunciada por el ser humano.” Frase de Khalil Gibran, poeta, pintor, Mamá, lo que más quiero

“Todo lo que soy o espero ser se lo debo a la angelical solicitud de mi madre.” de Abraham Lincoln.

Dicen que no hay amor más grande que el amor de una madre hacia sus hijos, y es verdad. Una madre sería capaz de cualquier cosa por el bienestar de sus hijos. Una mujer ama a sus hijos desde el momento que sabe que están creciendo en su interior, su amor empieza a crecer hasta que tiene unos valores incalculables. Este sentimiento incondicional de una madre por sus hijos es indispensable para que la vida siga en nuestro planeta, sin él, no habría nada.

El amor deja una gran huella emocional en los bebés desde que llegan a nuestro mundo. De hecho, la salud mental de las personas depende en gran parte del amor recibido por su madre. Si un bebé tiene sus necesidades básicas cubiertas desde el nacimiento (tanto a nivel físico como emocional), tendrá un buen desarrollo emocional en el futuro. Si en el cuidado de un bebé no se da importancia al amor, el bebé no sabrá tolerar emociones negativas o el estrés en el futuro, y esto, le convertirá en una persona, posiblemente desequilibrada a nivel emocional.

Dependencia del bebé

Los bebés humanos cuando nacen son los seres más dependientes que existen ya que no pueden hacer nada por sí mismos. Tienen un desarrollo muy lento y necesitan a cuidadores que les ayuden a evolucionar, estos cuidadores normalmente son los padres. El amor que recibe de sus padres le ayuda a sentirse seguro, protegido y amado.

Un bebé cuando nace llega al mundo con mucho estrés a causa del gran cambio experimentado y necesitan el apego constante. Por eso, la interacción que se tiene con los bebés desde el momento de su nacimiento es muy importante para su huella emocional. En este sentido, el amor maternal (y parental) hacia los hijos es lo más importante en la primera infancia, no hay nada más importante que esto para que un bebé dependiente se convierta

El amor más grande

Una madre ama a su bebé antes de que nazca, desde el momento que le dicen: ‘vas a tener un bebé’. La mujer empieza a desarrollar una forma de querer que nunca antes había conocido y desde el momento que tiene a su bebé en los brazos es capaz de darle todo su amor.

Una madre solo tiene que mirar a su bebé para saber qué quiere, tiene una conexión tan especial que sabe que su hijo es lo más maravilloso de sus vidas. Un hijo es la razón por la que una madre se levanta cada mañana con una sonrisa aunque la vida esté llena de problemas o incógnitas. La fuerza y el coraje diario lo saca una madre gracias a sus hijos, porque el amor que siente hacia ellos puede con todo.

Una mujer que se convierte en madre se transforma en una mejor versión de sí misma constantemente. Incluso en los momentos más duros de la maternidad, cuando el cansancio se apodera de ella, es capaz de sacar fuerzas y sonreír porque sabe que sus hijos la necesitan, porque ella es el pilar más importante de la vida de sus pequeños.

Con este amor se enseña a los pequeños los grandes valores de la vida, se enseña a los hijos que una madre quiere por encima de todas las cosas. Normalmente los hijos entenderán este amor cuando tengan descendencia porque creen que el amor de una madre así debe ser desde siempre. En realidad es la naturaleza la que ofrece esta magia y esta gran conexión en la vida de las madres para que sean capaces de amar de forma incondicional y que así, la especie humana no se extinga.

Una madre solo tiene que mirar a su bebé para saber qué quiere, tiene una conexión tan especial que sabe que su hijo es lo más maravilloso de sus vidas. Un hijo es la razón por la que una madre se levanta cada mañana con una sonrisa aunque la vida esté llena de problemas o incógnitas. La fuerza y el coraje diario lo saca una madre gracias a sus hijos, porque el amor que siente hacia ellos puede con todo.

Una mujer que se convierte en madre se transforma en una mejor versión de sí misma constantemente. Incluso en los momentos más duros de la maternidad, cuando el cansancio se apodera de ella, es capaz de sacar fuerzas y sonreír porque sabe que sus hijos la necesitan, porque ella es el pilar más importante de la vida de sus pequeños.

Con este amor se enseña a los pequeños los grandes valores de la vida, se enseña a los hijos que una madre quiere por encima de todas las cosas. Normalmente los hijos entenderán este amor cuando tengan descendencia porque creen que el amor de una madre así debe ser desde siempre. En realidad es la naturaleza la que ofrece esta magia y esta gran conexión en la vida de las madres para que sean capaces de amar de forma incondicional y que así, la especie humana no se extinga.

El mayor tesoro del mundo es poseer una madre, su amor es una gran riqueza de valor incomparable. Todos nuestros amores podrían llegar a ser “ex” pero nunca se podrá tener una “ex-madre”. La madre es ese ser que lo entrega todo por amor, por su hogar, por sus hijos y nietos. Cuando la madre aún está ahí contigo, es una suerte tenerla, pues la clase de amor que entrega es el más puro que podrás encontrar jamás.
Hay muchas madres, pero ninguna como la nuestra: Es cierto que hay muchos tipos de madres, pero siempre la nuestra será la más maravillosa que la vida nos ofrezca. Ella será nuestra amiga, la que guarda todos nuestros secretos y lava nuestras penas cuando sufrimos mal de amores, la que nos cuida como una doctora cuando estamos enfermas.
Con el tiempo apreciamos más a nuestras madres: Los años no pasan en vano para nadie y cada año parecieran pasar más lentamente, las hermosas arrugas en el rostro de la madre son el vivo reflejo de las experiencias que ha vivido. No hay otro ser más especial que la madre, no hay ni habrá un amor más sincero que el de una madre.
Cuando somos jóvenes muchas veces no sabemos apreciar el valor que realmente tiene la madre y la tenemos como “nuestra amiga”, pero al pasar el tiempo nos vamos dando cuenta de lo mucho que amamos a nuestras madres, mucho más de lo que creímos en nuestra juventud. No es algo de lo que nos demos cuenta de un momento para otro, pero siempre llega el día en el que nos percatamos que nuestra madre es lo más grande que hay después de Dios. No hay otro ser más especial que la madre Siempre entreguemos amor a nuestras madres: La madre es una mujer tan bendita que soporta tantas cosas por amor a sus hijos, mientras muchas veces somos ingratos con ellas dando por sentado que nuestras madres siempre estarán allí para nosotras. Hay que cuidar a la mujer que nos dio la vida o simplemente la que nos crió o dejó marcado nuestro camino. Como dicen por ahí, “no es madre la que pare, sino la que cría”, y es a ese ser quien debemos respetar, amar y cuidar en sus años dorados cuando vuelven a ser niños, cuando la vida va desapareciendo ante sus ojos.
Cuando ese momento llega, debemos prestarles nuestra ayuda para que sigan caminando, porque el día que nos falte su presencia, seguro que no habrá dolor más grande. No desaproveches la oportunidad: Ahora que tu madre está contigo cuídala, mímala, sé su bastón y fortaleza.
Cuídala como te ha cuidado a ti, no te enojes con ella por sus cambios de humor, los años la cansan, los problemas que tuvo que resolver han sido agotadores así como las veces que tuvo que ejercer todas las profesiones del mundo para darte a ti lo que eres ahora. Pero sobretodo respétala, porque verdaderamente jamás habrá nadie que te ame como ella te ama. Su amor por ti siempre prevalecerá, porque eres parte de sus ser, su sangre y ella siempre estará para ti esté donde esté. Cuando los años empiecen a cobrar factura a su cuerpo es cuando más paciencia deberás tener con ella, te contará muchas veces los recuerdos que tiene, y deberás escucharla contarlos como si fuese la primera vez que te los cuenta.
Ahora eres tú quien debe protegerla, amarla y valorarla, pues madre hay una sola. Si ahora mismo tú misma ya eres madre: enseña a tus hijos a que amen a su abuela, porque ella te dio la vida, porque eres lo que eres gracias a ella. Ahora tú eres portadora de ese amor que con toda su vida te dio, tú también entrega amor como sólo una madre puede dar.
Si aún no eres madre: recuerda que muy posiblemente un día tú misma lo serás también, llegará el día que entregues todo por tus hijos, y así como quisieras que ellos lo aprecien y valoren, tu madre también lo merece. Benditas sean las madres… una luz en nuestras vidas.

 

Amor a la Patria

¿Qué significa el amor a la patria?
Amor a la patria o por la patria. Todos hablamos de la patria como el país donde nacemos, o donde nos hemos formado y educado, y no son muchos los que le agradecemos. Más que un pedazo de tierra, la Patria son las vivencias de nuestros seres queridos y las personas con las que compartimos los traumas y las alegrías.
 
¿Qué es honrar a la patria?
A la Patria se honra con trabajo, con dedicación al estudio, con responsabilidad y honestidad”, remarcó. Explicó que honrar a la Patria es trabajar y buscar bienestar para la población, promover los valores humanos y cristianos, promover los valores de responsabilidad y solidaridad.
 
¿Qué es el la patria?
La patria es aquel lugar natal o adoptivo con el que un individuo siente un vínculo afectivo, cultural, histórico o personal. El término viene del latín y está relacionado con los conceptos de familia, padre y tierra paterna.
 
¿Cómo se demuestra el respeto a los simbolos patrios?
Detente cuando escuches el himno y cuando se éste bajando o subiendo la bandera, sin importar el lugar donde te encuentres. Escucha con atención la nota del himno y ayuda a cantar si es necesario, es un buen gesto de patriotismo. No uses los lienzos de la bandera de ropa, para secar o limpiar superficies mojadas
 
¿Cuál es el concepto de patriotismo?
concepto de patriotismo. El Patriotismo es un pensamiento que vincula a un ser humano con su patria. Es el sentimiento que tiene un ser humano por la tierra natal o adoptiva a la que se siente ligado por unos determinados valores, cultura, historia y afectos.
 
¿Cuál es la importancia de los símbolos de la patria?
La importancia de los símbolos patrios se debe a que son la representación simbólica de la nación frente al resto del mundo. Esto quiere decir, que estos símbolos contienen, dentro de sí, elementos que simbolizan el ideal nacional y representan las luchas libertarias del Estado-nación al que pertenecen.
 
 
¿Cuáles son los valores patrios?
Los valores patrios son aquellos sentimientos que vinculan a un ser humano con su patria. Es el sentimiento que se tiene por la tierra natal o adoptiva a la que se siente ligado por unos determinados valores, cultura, historia y afectos.
 
¿Cuáles son los valores religiosos y su significado?
Los valores son cualidades que permiten realizar una estimación de un sujeto o de un objeto, ya sea negativa o positiva. Religioso, por su parte, es aquello vinculado a la religión (el vínculo de fe que establecen los seres humanos con las divinidades y que puede incluir dogmas, rituales y otras cuestiones).
 

Amor a la Madre

 

La madre desde una perspectiva cultural constituye un elemento en la crianza de los individuos. El desarrollo fisiológico en el ser humano se complementa con la crianza familiar que posibilita el crecimiento integral ante la desventaja biológica con respecto a otras especies animales que no necesitan de cuidados extra para lograr sobrevivir por sí mismos durante los primeros momentos de vida, y por el contrario necesitan años de cuidados por parte de los padres, lo que establece de manera importante la prolongación del vínculo de apego que las madres humanas tienen sobre sus hijos.1

El título de madre también puede ser dado a aquella mujer que cumpla este papel sin estar emparentada biológicamente con el niño o niña.

En el caso de los mamíferos como el ser humano, la madre gesta a su hijo (primeramente llamado embrión y luego feto) en la matriz hasta que el feto esté suficientemente desarrollado para nacer. La madre entra en labor de parto y da a luz.2

En organismo asexuados como en el caso de los organismos unicelulares que se reproducen por división la madre es una célula que se divide para producir células “hijas“.

DESCRIPCIÓN: MI MAMÁ Descrivo a mi mamá; Lorena: Mi mamá es una señorita muy guapa, inteligente, sincera, generosa etc. Su cara es un poco redonda, sus ojos son grandes y marrón oscuro, sus orejas son pequeñas, su boca es pequeña y sus labios rojos, su pelo es largo y negro.

¿Qué es la madre?
Ser madre significa cambiar tu vida, tu tiempo y tu forma de pensar por tus hijos. Significa dar todo tu corazón y entregar tus fuerzas cada día para sacar a tus hijos adelante y enseñarles a vivir. Significa tener una razón de ser para el resto de tu vida
 

Madre es la hembra o mujer que ha parido. … Las madres del grupo de los mamíferos, que incluye a los seres humanos, gestan a sus hijos en el vientre. El descendiente es primero un embrión, luego un feto y finalmente, cuando se ha desarrollado, nace tras la labor de parto cuando la madre da a luz.

 

¿Qué es una madre biológica?
Concepto de Madre. Una madre, es cualquier animal que fue capaz de dar origen a una vida a trabes de su cuerpo. … Al igual que en los padres, existen dos clasificaciones de madre, la madre biológica y la adoptiva. La madre biológica es aquella que alberga en su vientre una criatura o que su cuerpo produce un huevo
¿Cuál es el significado de la palabra madre?
Origen de las palabras “madre” y “mamá” Compartir: … También hay otros términos, aunque con más influencia en el plano religioso y en las distintas denominaciones a la Virgen María, por ejemplo: “Mater Christi” (madre de Cristo), “Mater Dei” (madre de Dios), “Regina Mater” (Reina Madre)
¿Qué es ser padre o madre?
En primer lugar, convertirse en padre o madre significa poner en marcha un proyecto vital educativo que supone un largo proceso que comienza con la transición a la paternidad y maternidad, continúa con las actividades de crianza y socialización de los hijos/as pequeños/as, después con el apoyo de los hijos/as durante
¿Quién es el autor de la novela historica la madre?
La madre (Мать) es una novela de Maksim Gorki, uno de los grandes exponentes del realismo socialista, publicada en 1907. Trata de una mujer que lucha contra el régimen zarista.
 

Actividades en el amor

Cuando naces, llegas a este mundo un par de alas inmensas, con muchos talentos, con una gran belleza, con unas ganas tan grandes de vivir, de explorar, de descubrir la vida. Cantas, bailas, te expresas sin miedo, te muestras como eres, no temes equivocarte o caer. Comienzas a hacer grandes planes para el futuro, piensas en ser bailarina, patinadora profesional, doctora, artista o piloto de la fórmula uno.

Pero conforme creces, te vas llenando de temores e inseguridades, empiezas a cuestionarte todo lo que haces, dejas de cantar y bailar en público porque quizá alguna vez se burlaron de ti. Los niños y los adultos pueden ser muy crueles. Empiezas a darle importancia a lo que piensen los demás y dejas de creer en lo que piensas tú.

ACTIVIDADES BASADAS EN EL AMOR PROPIO QUE SE DISFRUTAN

Cuando naces, llegas a este mundo un par de alas inmensas, con muchos talentos, con una gran belleza, con unas ganas tan grandes de vivir, de explorar, de descubrir la vida. Cantas, bailas, te expresas sin miedo, te muestras como eres, no temes equivocarte o caer. Comienzas a hacer grandes planes para el futuro, piensas en ser bailarina, patinadora profesional, doctora, artista o piloto de la fórmula uno.

Pero conforme creces, te vas llenando de temores e inseguridades, empiezas a cuestionarte todo lo que haces, dejas de cantar y bailar en público porque quizá alguna vez se burlaron de ti. Los niños y los adultos pueden ser muy crueles. Empiezas a darle importancia a lo que piensen los demás y dejas de creer en lo que piensas tú.

Todas, en diferentes etapas de la vida, seguimos experimentando cosas como estas. En algunas ocasiones nos olvidamos por completo de lo que significa el amor propio, otras ni siquiera han escuchado acerca de este tipo de amor. Nos dejamos llevar por los estándares de belleza, por lo que la sociedad espera de nosotras, por lo que dicen los demás. Dejamos de creer en nosotras mismas porque no somos “así de bonitas”, porque no cumplimos ciertos estándares, porque ya somos “viejas”, etc.

Seguramente escucharás que empezar a quererse una misma es cosa de cada quién y la verdad es que no tiene por qué ser así. Somos mujeres, somos equipo y qué mejor que rodearnos de ellas para llenarnos de la mejor energía y crecer juntas nuestro amor propio.

actividades para hacer en pareja que pondrán a prueba su amor

Compartir la vida con otro ser en pareja no se trata de simple compañía. El amor, la conexión y la complicidad son factores que se van creando a través de una sana y agradable convivencia. Tampoco tiene que ver con “pasarla bien” o de los lugares y las personas que frecuentan, ese vínculo de unión va más allá.
Se trata de conocerse a sí mismo y con el otro. De saber que tal lugar, concierto, paisaje o reunión no se disfrutará de la misma forma que si estuvieras solo, pues ambos crean sus propios modos de vivir las cosas, sus formas de percibir y hasta la manera de sentir cada experiencia.
Te dejamos una lista con las 5 actividades que, debido a la fuerza y constancia que requiere cada una, pondrán a prueba su relación amorosa.

  1. Bailar. Es quizá la forma más simple de saber si hay o no conexión, pues no depende de si saben o no hacerlo.
  2. Viajar al extranjero. Sabrán cuáles son realmente sus miedos o fortalezas que probablemente ni uno mismo conoce.
  3. Montar un negocio propio. Aprenderán a conocer qué tan dispuestos están a dar el uno por el otro, de la misma forma, lograrán a diferenciar entre chamba y amor. Este paso pudiera sonar alejado o complicado, para ello podrían conseguir prestamos inmediatos solo en Konfío.
  4. Tomar clases de alguna disciplina artística. Les ayudará a trabajar realmente en equipo.
  5. Realizar algún tipo de deporte extremo. Les enseñará saberse juntos pero a trabajar individualmente.

El amor a la madre

madre
nombre femenino1.
Mujer que ha tenido uno o más hijos, o animal hembra que ha tenido una o más crías.
“madre biológica; fue madre por primera vez a los 30 años; la madre de los cachorros no deja que nadie se acerque a ellos”
madre adoptiva

Mujer que ha adoptado a una persona que ella misma no ha engendrado para establecer con ella una relación materno-filial con idénticos o análogos vínculos jurídicos que los que resultan de la procreación.
madre de alquiler

Mujer que concibe un hijo mediante técnicas de reproducción asistida, normalmente con el semen del marido de otra que no puede concebirlo, y que se compromete a entregar a esta pareja el hijo al nacer.
madre de familia

Mujer que tiene uno o más hijos y se dedica a su cuidado y al cuidado del hogar sin trabajar fuera de él.
madre de leche

Mujer encargada de amamantar a un niño ajeno.
Tratamiento que se utiliza para dirigirse a la madre.
“madre, ¿puede venir un momento?”

Una madre es…

  • Esa persona que con toda delicadeza nos cuida en nuestra etapa de indecisión, nos enseña con amor a valernos en la vida y nos levanta con dulzura ante cada caída.
  • Esa mujer, que no duerme cuando estamos mal, que vive en carne propia cada uno de nuestros sufrimientos y que se alegra con cada alegría y logro nuestro… como si fuera suyo.
  • Es la mujer que está ahí, sin miramientos, sin egoísmos. Es el amor de Dios hecho mujer, el más sincero, el más puro. Que daría la vida por nosotros, si fuera necesario. Siempre deseosa de hacernos bien, y aunque como ser humano pueda equivocarse, nunca lo hace por maldad.
  • Es el ser sublime con el que aprendemos el verdadero significado de la palabra AMOR, CONTENCIÓN, ENTREGA, SINCERIDAD.

No elegimos dónde nacer, nuestra madre tampoco nos elige, pero sea como sea que venimos al mundo, para ella somos lo más sagrado, lo más sublime y lo más hermoso.

Te doy gracias Dios, por la madre que me has regalado, porque ella con tu luz, me enseñó a ser lo que soy hoy día. Mis logros son tus logros madre mía. Son fruto de tus desvelos, de tus consejos y risas… y porqué no decirlo, muchas veces de tus lágrimas… que hoy ya adulta los valoro con ternura y los admiro por tu fuerza de no decaer nunca aunque muchas veces habrás sentido que ya no dabas más. Esto es lo que siento hacia ti, mi mamita, mi ángel, mi maestra, mi ejemplo… y MI MEJOR AMIGA.

Es triste tener que admitir que la vida nos hace fríos e indiferentes, tanto como para que fluyan más

fácilmente las palabras ante una carta impersonal, pero que sale del alma, pensándote, sintiéndote en el corazón… Aunque me cueste decírtelo de frente, TODO ESTO QUE ESCRIBO eres tú, mi madre, mi ángel enviado por dios hecho mujer y madre.

TE QUIERO MUCHO MAMITA Y…
GRACIAS POR TODO LO QUE ME HAZ DADO
Y ME SIGUES DANDO.

Tu hija que te adora con toda su alma y energía.

Una madre es lo más sublíme, sagrado y hermoso… eso he aprendido de mi madre

Según cuenta la historia, un águila construyó su nido en lo alto de un peñasco. Un día, mientras sobrevolaba su nido, la madre águila vio cómo uno de sus aguiluchos, pendía del borde del niño y se aferraba desesperadamente. El pequeño usaba todas sus fuerzas y luchaba por sostenerse y no caer al abismo, lo que sería su fin.

La madre, al ver que no llegaría a tiempo, descendió como un rayo desde las alturas y se colocó debajo de su cría y desplegó sus fuertes alas para interrumpir la evidente caída. Con su hijito ya agarrado, lo llevó de vuelta al nido.

Moisés, antes de morir, bendijo a su pueblo y les aseguró que Dios nunca los abandonaría.

“27 El eterno Dios es tu refugio,
Y acá abajo los brazos eternos”. Deuteronomio 33.27

Del mismo modo en el que el águila extendió sus alas para salvar a su hijo, evitando la nefasta caída, asimismo Dios extiende sus brazos para interrumpir la caída de uno de sus hijos. Dios llega a permitir que lleguemos a caer de nuestro nido (pérdidas, desilusiones, sufrimientos, problemas familiares, etc.) para que entendamos cuán débiles e impotente somos y cuánto dependemos de Él y necesitamos de su protección.

Lee esta reflexión y compártela con quienes amas.

Un muchacho entró con paso firme a la joyería y pidió que le mostrarán el mejor anillo de compromiso que tuviera.

El joyero le presentó uno. La hermosa piedra solitaria brillaba como un diminuto sol resplandeciente. El muchacho contempló el anillo y con una sonrisa lo aprobó.

Preguntó luego el precio y se dispuso a pagarlo.

¿Se va usted a casar pronto? – Le preguntó el joyero. No. – respondió el muchacho – Ni siquiera tengo novia.

La muda sorpresa del joyero divirtió al comprador. Es para mi mamá – dijo el muchacho.

Cuando yo iba a nacer estuvo sola, alguien le aconsejó que me matara antes de que naciera, así se evitaría problemas. Pero ella se negó y me dio el don de la vida.

Y tuvo muchos problemas. Muchos. Fue padre y madre para mí, y fue amiga y hermana, y fue mi maestra. Me hizo ser lo que soy.

Ahora que puedo le compro este anillo de compromiso. Ella nunca tuvo uno. Yo se lo doy como promesa de que si ella hizo todo por mí, ahora yo haré todo por ella.

Quizás después entregue otro anillo de compromiso, pero será el segundo.

El joyero no dijo nada, solamente ordenó a su cajera que hiciera al muchacho el descuento aquel que se hacía nada más a los clientes importantes.

“No olvides lo importante que es mostrarle el agradecimiento y el amor hacia tus padres. Lo que han hecho por ti, no tiene precio, sin embargo puedes hacer tu mayor esfuerzo en devolverles al menos lo mejor dentro de tus posibilidades.

Recuerda que si no eres padre, muy probablemente lo serás, aprovecha mientras los tienes a tu lado, no sea que pronto tengas que arrepentirte y no puedas devolver el tiempo.”

 

Amor a los hijos

 

 

¿Qué se siente al ser padres?

 

Aveces es difícil poner en palabras la cantidad de sentimientos que tenemos hacia nuestros hijos y nos cuesta explicar lo que se siente al ser padres. Amor, admiración, ternura, cariño, responsabilidad y esperanza son algunas de las palabras que se me vienen a la mente.

Aquí te dejo 24 frases que reflejan este amor que la paternidad y maternidad crea en nosotros:

1. Los amé desde su primer latido, estuve con ellos durante sus primeros pasos, festeje sus primeros logros, sufrí en silencio cada una sus tristezas y gocé cada una de sus alegrías.

  Ellos representan la parte más hermosa de mi ser. Son mis hijos, el más dulce regalo. Margarita Araux.

2. Son los seres más importantes de mi existir. El amor a los hijos es y debe seguir siendo condicional e infinito.   Lina Maritza

3. No se puede distinguir el cariño entre los hijos. Cada uno de ellos es el fruto de una semilla engendrada con amor, y es con amor con lo que debemos regarlos. Con el tiempo recogeremos el fruto de una vida feliz junto a ellos. Claudio Castro

4. A lo largo de mi vida he tenido un par de luces guiando mi camino,  un par de sonrisas y un par de miradas que me han llenado de bendiciones: mis hijos.  Christina Lara.

5. Agradezco a Dios por darme a mis hijos, en quienes pongo la esperanza más noble de toda mi vida. Autor Anónimo.

6. Cuando un hijo es feliz, detrás hay una madre que está tocando el cielo.  Autor Anónimo.

7. Cuando un hijo llega al mundo, nos detenemos en el correr de la vida y nos sentamos a contemplar nuestra vida desde la más profunda paz.

  Autor Anónimo

8. Desconocemos el amor de nuestros padres, hasta que tenemos a nuestros propios hijos. Henry Ward

9. El amor de tus hijos y hacia tus hijos, es eso que te hace despertar cada día, te da aliento, esperanzas y fuerzas para afrontar todos los obstáculos y retos que se te presenten en la vida.

Leinad.

10. Lo más bello que tengo en esta vida y que me llena de felicidad y no tiene precio son mis hijos. Autor Anónimo.

11. El hijo es el padre del hombre. Carlos Fuentes

12. El más preciado de nuestros tesoros es el amor a nuestros hijos. OG Mandino.

13. Hijos míos… Son mi orgullo, una esperanza que vibra y un milagro eterno que alimenta mi alma. Autor Anónimo.

14. Mi hija y mis dos hijos son las flores en mi corazón y en mi jardín. Anna Moonar.

15. Nada de lo que he hecho me ha dado más alegrías y recompensas que ser un padre para mis hijos. Bill Cosby.

16. Sin mis hijos, tal vez mi casa estaría limpia y mi billetera estaría llena, pero mi corazón se encontraría completamente vacío. Autor Anónimo.

17. Sólo hay un niño hermoso en el mundo, y cada madre lo tiene. Proverbio Chino.

18. Vivo para mis hijos. Sin ellos, estaría perdida. Princesa Diana.

19. Los hijos son ángeles que Dios nos envía para aprender de la vida y recordar también que alguna vez fuimos ángeles. Autor Anónimo.

20. Los hijos son la expresión más sublime del amor. Autor Anónimo.

21. Si el amor por los hijos se pudiera expresar, no habría suficientes hojas para escribirlo, ni tiempo para contarlo.  Autor Anónimo.

22. Cada mañana al despertar, si te sientes cansado, triste o abatido, recuerda que no hay razón más bella para despertar a la vida y luchar que la de ver crecer a tus hijos.

Vive por ellos y para ellos. Tener hijos, criarlos y guiarlos por el buen camino, es la mayor dicha que puede tener un ser humano. Hiram Toro

23. Amo a mis hijos. No siempre logro darles lo que quieren, pero en el amor he de educarles y cuidarles.  Autor Anónimo.

24. Hijos míos, el día que no esté, sepan que mi corazón fue suyo, y que la estela de las alegrías me han brindado me acompañara a donde quiera que yo vaya.  Rodrigo de la Garza

Siete claves para demostrar el amor hacia tus hijos
  1. Ser el modelo para tus niños. Enseñar los valores prácticos a tus niños modelando esos valores. …
  2. Escuchar tus niños. …
  3. Disciplina con amor. …
  4. Estimular y motivar a tus hij@s. …
  5. Compartir tus experiencias con tus niños. …
  6. Amar y apoyar a tus niños incondicionalmente.

Ser padres es una de las experiencias más enriquecedoras que cualquier ser humano puede experimentar. Pero muchas veces, cuesta encontrar las palabras, frases o pensamientos necesarios para que nuestros hijos puedan comprender lo que significan en nuestras vidas. En este apartado, queremos compartir frases cargadas de amor, frases dedicadas a los hijos.

Es bien sabido que un hijo es la mayor bendición que cualquier padre puede tener. Por eso, con las frases de amor para hijos, podrás agradecer el valor que añaden en tu hogar, el cariño de tus hijos para que los guíes en ese largo camino a recorrer llamado vida.

Hoy queremos compartir algunas frases que han dedicado escritores, filósofos, poetas que nos hablan de la importancia de un hijo, y a su vez, nos sirven para reflexionar, estremecernos o incluso, adoptar esos pensamientos en nuestra vida cotidiana y a la altura que merecen. Han sido tantos esos pequeños homenajes dicado a los hijos que sería casi imposible transcribirlos todos. Pero les dejamos una selección de   esperamos que les gusten y que las usen día a día.

10 Frases dedicadas a los hijos

1.- Dicen que la primera obligación hacia nuestros hijos es hacerlos felices. Espero hijo, haber cumplido con este maravilloso mandato contigo, Edgardo Chas.

2.- Desde que naciste el tiempo se me pasó en un abrir y cerrar de ojos. Sin embargo todo el amor que me has dado me ha hecho el ser la persona más feliz de la tierra querido hijo, Anónimo.

3.- Tener un hijo quizá sea el acto más bellamente irracional que pueden realizar dos personas que se aman, Bill Cosby.

4.- Antes de que nacieras, no sabía lo mucho que te amaría, pero cuando te miré a los ojos por primera vez, sentí mi corazón crecer y crecer, Anónimo.

5.- Grande es siempre el amor maternal, pero toca en lo sublime cuando se mezcla con la admiración por el hijo amado, Ángel  Ganivet.

Hijo, cuando yo no exista, tú serás mi carne, viva. Verso, cuando yo no hable, tú, mi palabra inextinta, Ángela Figuera Aymerich.

7.- Hijo. Crecerás hasta el punto en que ya no podré tenerte en mis brazos, pero siempre habrá espacio para ti en mi corazón, Anónimo.

8.- Hijo mío, cuánto tiempo desde el último abrazo que te di…espero con el alma volver a sentir el roce de tu piel y el dulce mirar de tus ojos que hablan sin hablar y hacen sentir sin tocar, te amo hijo mío, María Suyapa Guadamuz.

9.- El amor de madre es difícil de explicar, no todo el mundo va a sentir lo mismo, ahora que estás creciendo sentí la necesidad de decirte, cuánto te quiero hijo, Rita Luna.

10.- Un hijo representa la prolongación de nuestra vida, una segunda oportunidad desde la cual nosotros ponemos lo mejor de nosotros, Anónimo.

Y tú… ¿Con cuál frase te quedas? Déjanos tu comentario en la sección de abajo y si conoces otra frase de este estilo, déjanosla en un comentario y la incluiremos en nuestro próximo artículo de “Frases dedicadas a los hijos”

Frases de Cumpleaños Para un Hijo

    • Hijo, quisiera felicitarte este precioso día por ser mi felicidad, por ser mi feliz presente, y por saber que serás felicidad en mi futuro. Que cumplas muchos más y que pueda verte siempre amor.
    • Feliz cumpleaños querido, hoy he querido aprovechar este momento para recordarte que eres gran parte de mi vida, mi devoción, mi latir, mi respiración y mi todo. Te deseo un año más lleno de alegría y bendiciones.
  • Pasarán los años y yo seguiré sintiendo que tú eres mi ángel de la guarda, mi trébol de la suerte, la fuente de felicidad y mi todo. Pasarán los años y yo espero estar aquí para hacerte feliz todo lo que me permita la vida.
  • Pasan los años y veo como el amor crece más y más, veo como cada día que va pasando, te voy queriendo más y más. Gracias por haber cumplido mis deseos y haberte convertido en quien eres. ¡Feliz día!
  • Yo no sé si es lo normal lo que te quiero, si toda madre quiere a su hijo como yo te quiero a ti. Sin embargo, si me pongo a pensar en lo que realmente yo siento por ti… Creo que no hay amor igual o superior. Disfruta de un feliz cumpleaños y que se cumplan todos tus deseos.

 

  • Espero que la vida me permita volver a regalarte muchos mensajes más para felicitarte, eso sería señal de que podré disfrutar de ti muchos años más. Deseo que pases un estupendo día, que nada ni nadie te falte hoy.
  • ¿Cómo expresar en tres, cuatro o cinco frases todo lo que te quiero? Seguro que sería imposible, porque tantos años de amor no se puede describir. Gracias por hacerme tan feliz, por llenar mi vida de ti. Te quiero mucho hijo. ¡Feliz Cumpleaños!

 

  • En este día tan especial de nuevo te haces un año mayor, de nuevo nos has regalado otro año más de felicidad. Te deseo un feliz cumpleaños hijo, que disfrutes de un día lleno de alegrías y bendiciones.
  • Tan solo una vez me desperté más feliz de lo que lo he hecho hoy, el día en que llegaste al mundo. Gracias por regalar cada día felicidad, por hacerme sentir orgullosa y con mucha suerte. ¡Muchísimas felicidades!

 

mensajes de cumpleaños para un hijo

 

  • Deseo que en este día olvides todos tus malos momento y quiero que recuerdes todo lo bueno, que te valores y te sientas orgulloso proque eso es lo que nos hace realmente felices. ¡Te quiero mucho, feliz cumpleaños hijo!
  • Es increíble como te has convertido en aquello que tanto hemos deseado, aquello que tanto soñamos durante nueve meses. Espero y deseo que hoy tengas un feliz día y que este año sea el mejor de tu vida.
  • Que Dios te bendiga en este precioso día hijito, aunque estés lejos de aquí quiero que sientas todo mi amor, todo mi afecto, y toda mi felicidad. Deseo que disfrutes de tu día, y que cumplas muchísimos años más.

 

 

 

Amor a las madres

Carta de amor a una madre: el amor más verdadero

Carta de amor a una madre: el amor más verdadero

Hola mamá,

Llevo un tiempo pensando en escribirte esta carta para decirte cuánto te quiero y cuánto te agradezco todo lo que has hecho por mí. Y es que muchas veces pienso que debes dar por sentado que te quiero, pero igualmente tengo la necesidad de decírtelo aquí, para que guardes siempre mis palabras y acudas a ellas cuando lo necesites.

Pero te advierto que no soy capaz de expresar todo lo que quiero decir, así que tendrás que imaginarte el resto. Por delante va mi admiración por tu valentía y tu fuerza para sacarme adelante a mí, a toda la familia. Pero sobre todo, quiero que te llegue mi auténtica adoración y todo el amor que sea capaz de devolverte.

Porque tú siempre has estado ahí, ayudándome a dar mis primeros pasos, enseñándome todo lo que sabías y animándome a saber más; guiándome cuando más confundida estaba y dándome valor cuando estaba asustada; protegiéndome de cualquier peligro y confiando en mis capacidades.

No creas que tu trabajo como madre terminó en la infancia. Ahora que soy adulta te necesito más que nunca, porque siempre serás mi referente para ser mejor persona, para creer en el amor incondicional y en el apoyo constante. Aún necesito que me cuides, que me protejas y que me guíes. Así que no te alejes porque me pierdo sin tu consejo.

Te quiero, mamá.

El amor de madre
   

Siempre que tengo que hablar sobre mi madre el discurso se convierte en una declaración de amor. Para mí es algo natural, lógico, incuestionable.

Siempre que tengo que hablar sobre mi madre el discurso se convierte en una declaración de amor. Para mí es algo natural, lógico, incuestionable.

Si lo escribo o se lo digo personalmente siempre tendría que ser de esa forma. Cómo referirme a ella si no es con cariño, devoción, agradecimiento. Para ella cualquier cumplido es un tremendo regalo, una maravilla, una bendición, como si no supiera de sobra que se lo debo todo, que lo que soy hoy es gracias a ella y que mi vida ha sido feliz precisamente porque siempre ella ha estado a mi lado.

Probablemente sea el amor entre madre e hijos la única cosa eterna que podremos disfrutar en esta vida y en esta tierra. No importa qué edad tengamos, si vivimos fuera del hogar materno, si nos va bien en la vida, si sabemos hacer de todo, o si ya fundamos nuestra propia familia, porque las madres no dejan nunca de ocuparse de sus hijos.

Es como si, al momento del parto, ese cordón umbilical solo hubiese sido cortado de forma virtual porque la ligadura se mantiene para siempre. Podemos tener 30 años, 50, ser unos viejos, no importa…las madres- mientras vivan-estarán junto a nosotros dando su opinión, buscando la mejor solución, incluso imponiéndose.

Ellas no pueden evitarlo, y no es porque quieran entrometerse, sino porque necesitan desvivirse por nosotros, dedicarse, decirnos en todos los idiomas posibles que nos aman y que no importa lo que pase ni cuántos desaires podamos hacerles porque ellas no van a cejar en el empeño de protegernos y alertarnos ante cualquier problema.

Hace un poco vi un video que circuló por Internet, en el que, un supuesto empresario le hacía entrevistas de empleo mediante videoconferencias a una serie de hombres y mujeres que se postulaban para una plaza determinada. Durante las charlas el entrevistador explicaba que el puesto de trabajo era “peculiar”, que no había fines de semana libres ni recesos en cada jornada, que la exigencia era de 24 horas los 365 días del año.

Obviamente los postulantes se negaron a aceptar la plaza y aseguraron molestos que nadie en el mundo podía desempeñar un cargo de ese tipo sin descanso alguno. Al final del video el supuesto agente de empleo les dijo a los concurrentes quiénes eran las únicas personas que podían realizar ese trabajo y que además llevaban haciéndolo  toda la vida: las madres.


Desconozco los motivos por los que alguien se tomó el trabajo de hacer un video como este, supongo que era alguien que quería hacer reconocer el trabajo de ser madre, al menos desde un pequeño círculo. Estoy segura de que todos los que lo vieron pensaron más o menos lo mismo: que debían apoyar más a sus madres porque ellas lo han dado todo sin quejarse y sin distinguir hora o fecha del calendario.


A veces digo que estoy cansada, que necesito vacaciones, que no tengo ganas de trabajar u ocuparme de las cuestiones domésticas. Entonces pienso en mi madre, que todos estos años ha mantenido su casa en pie, que cocinaba, lavaba y limpiaba (como solo ella sabe hacerlo), que además tenía que llegar temprano a su trabajo y de regreso ocuparse de nosotros, siempre dispuesta, sin quejarse, sin que nos diéramos cuenta siquiera de si tenía dolor de cabeza. Entonces me avergüenzo y pienso en que debí apoyarla más en aquel tiempo. Por eso ahora, que soy adulta y autónoma económicamente me aguanto de vez en cuando la pereza y aunque no tenga ganas, le friego los platos antes de irme a mi casa.
Eso es poco para todo lo que ella ha hecho por mí. Cuánto le agradezco a mi madre que me haya criado para que fuera independiente. Creo que desde pequeña ella se percató del tipo de persona que yo quería y podía ser, y así me educó. Me siento privilegiada por haber tenido una infancia maravillosa, perfecta diría yo, rodeada de libros, yendo al cine o aprendiendo sobre el mundo que me rodeaba.
Al mismo tiempo en que vivía esa etapa feliz, mi madre nunca desperdició tiempo para enseñarme cómo defenderme en la vida. Desde pequeña me inculcaron el amor, el respeto y la consideración a la familia, los amigos y los demás que conocería en un futuro. Recuerdo en mi adolescencia cuando me dejó ir sola al cine por primera vez, o a la playa, o al Coppelia.

Hoy, que tengo una edad en la que ya me siento capacitada para ser madre yo también, pienso en cuando llegue ese momento en la vida de mis hijos y me pregunto si podré tener la ecuanimidad que ella tuvo para permitir que me enfrentara al mundo, sin dejar de quedarse preocupada en la casa.

Cuando yo aprendí a escribir le hacía postales a mi mamá el Día de las Madres, a ella le encantaban. Cuando fui un poquito mayor le preguntaba qué le hacía falta para regalarle en ese domingo de mayo. Ella nos respondía a mí y a mi hermano lo que casi todas las madres: “Lo que quiero es que se porten bien, que estudien y que ayuden en la casa.” Hoy ya no le pregunto, trato de buscarle algo, no que le haga falta, sino que le guste, que la sorprenda y que pueda recordar con alegría.

Por supuesto no dejo que cocine ni que haga nada en la casa, porque ese día es para ella. Todos los días tienen que ser para ella. Eso no es nada comparado con lo que ella ha luchado por que cada uno de mis sueños se haga realidad. Lo que más quiero es que ella pueda sentirse siempre orgullosa de mí.

Hoy pudiera imprimir este texto y dárselo de regalo en el Día de las Madres, pero siento un poco de inconformidad, no sé si he escrito lo suficientemente bien como para agradecerle todo lo que ella ha hecho por mí. En realidad nunca será suficiente, pero- como dije antes- para ella cualquier cosa es grande. Ella no pide nada, ella siempre da sin límites, sin condiciones porque, a pesar de cualquier contradicción o diferencia que podamos tener, de eso se tata ser madre, de perdonar y amar. Mi madre sí que sabe serlo.

El amor de madre es distinto a los otros amores: No conoce la traición y jamás lastima intencionalmente.

El amor de madre es universal e inalterable. Puede que haya alguna diferencia en la forma, pero la esencia se mantiene.

El amor de madre posee la facultad de multiplicarse sin perder fuerza. No baja con el número de hijos, sube, crece, se desparrama y se riega en cada uno de los vástagos.

El amor de madre no se agota. Puede que se canse de lidiar con la prepotencia infantil, pero el efecto no decae. El sentimiento parece interminable.

El amor de madre no mide consecuencias. Es incondicional por definición y no espera retribuciones. Darían la vida sin pestañear, y prefieren el dolor propio al de los hijos.

El verdadero amor de madre nunca deserta; por el contrario, el hijo problema, el necesitado, el preocupado, el enfermo, es al que más se atiende.

El amor de madre está diseñado para que la vida perdure. Somos la especie que más cuidados necesita para sobrevivir y que más demora en volverse autosuficiente.

Sin duda es la réplica más grande del Amor de Dios que vivimos segundo a segundo de nuestra vida. Y muchas veces no lo reconocemos.

Que el Dios de la vida bendiga y renueve tu vocación y entrega. Felicitaciones en tan grandioso día.

El legado de una madre, el amor incondicional

Nuestra madre es la primera figura en nuestras vidas. Aunque pasemos por diferentes etapas, siempre estará allí para apoyarnos pase lo que pase y nos querrá de forma incondicional

 

 

Nuestras madres son mujeres llenas de títulos, licenciadas en amor, enfermeras del alma capaces de curar las heridas con un beso, sanadoras del corazón y expertas en cariño. Ellas son nuestras niñeras, nuestras confesoras, nuestras maestras de vida, nuestras eternas acompañantes…

Sus enseñanzas brillan a través de sus ojos, unos ojos que nos han ofrecido el privilegio de ver cada día el reflejo de las batallas de la vida. Ellas saben a unos besos que siempre han sabido sellar con suavidad nuestros desvelos y preocupaciones.

Ellas son unas manos que se han pasado años forjando escudos para protegernos y unos brazos que son mucho más que el rincón en el que nos escondíamos de un mundo al que no queríamos rendir cuentas…

En definitiva, las madres son almas que siempre serán sinónimo de amor, de un amor más puro que nada en el mundo: el de una madre a sus hijos.

Madre e hija abrazadas mirando al horizonte

La verdad es que lo que se siente por una madre es algo que las palabras no alcanzan a describir. Podemos intentarlo, pero no seremos capaces de expresar todo lo que nos viene al corazón cuando pensamos en ellas, pues se nos desborda el alma al sentir un amor tan inmenso.

Lo que significa una madre

Lo cierto es que durante nuestro camino la consideración hacia nuestras madres va cambiado. Cuando somos pequeños pensamos en ellas como una especie de divinidad que todo lo puede y todo lo sabe.

Probablemente en la adolescencia rebajamos la intensidad de todas esas creencias para, posteriormente, recuperarlas en la edad adulta con cierta nostalgia. Así, hoy por hoy, lo más seguro es que veamos a nuestras madres como omnipotentes y omniscientes superheroínas

Sea como sea, su amor es el culpable de que no nos conformemos con cualquier cosa, de que queramos reaprender a cada instante y de que podamos mirar la vida sintiéndonos tanto capaces de dar amor como merecedores de recibirlo.

Todo esto ayuda a conformar nuestra historia emocional desde el primer momento de nuestras vidas. Gracias al amor, a los besos y a las caricias hemos podido crecer cuando más pequeños nos sentíamos y hemos llenado los vacíos de la desesperación.

“Enseñarás a volar, pero no volarán tu vuelo. Enseñarás a soñar, pero no soñarán tu sueño. Enseñarás a vivir, pero no vivirán tu vida.
Sin embargo… En cada vuelo, en cada vida, en cada sueño, perdurará siempre la huella del camino enseñado”

-Madre Teresa de Calcuta-

Madre e hija unidas

Lo que todos llevamos anudado en el corazón

Todos los hijos llevan consigo a su madre, y viceversa. La relación que tengamos con nuestras madres formará una huella en nuestro interior que siempre permanecerá con nosotros, un legado emocional.

 

Amor la patria

Amor a la patria o por la patria. Todos hablamos de la patria como el país donde nacemos, o donde nos hemos formado y educado, y no son muchos los que le agradecemos. Más que un pedazo de tierra, la Patria son las vivencias de nuestros seres queridos y las personas con las que compartimos los traumas y las alegrías.

Valores: Amor a la Patria

Con este artículo finalizo una primera entrega sobre los valores. En algún momento volveré a ofrecerles una segunda entrega. Por ahora hemos abordado: honestidad, verdad, familia, amistad, perdón y amor a la Patria, con motivo del mes dedicado a ella.

Hay conceptos que se confunden: Estado, país, nación y Patria. El Estado es una concepción jurídica, legal, que se refiere a la manera como se organiza un país determinado (Estado monárquico, republicano, parlamentarista, presidencialista, dictatorial, democrático, soberano, asociado, federado, unitario, gobernado por un solo Poder o por tres Poderes independientes, etc.). País se refiere a una extensión geográfica y puede comprender una nación (Nicaragua), una región (el país vasco en España y Francia; o el país misquito en Nicaragua y Honduras), una provincia (Alsacia, en Francia, de origen alemán), un territorio (las Islas Vírgenes de EE.UU.).

Definir nación es más complicado, porque puede significar dos cosas: a) Conjunto de personas que viven en un mismo territorio, regidos por un mismo gobierno, que tienen una misma “ciudadanía” o “nacionalidad”. b) Conjunto de personas con un mismo origen y que generalmente hablan un mismo idioma y tienen una tradición común (los 120 millones de mejicanos que viven en México, más los 30 millones que viven en los EE.UU., más otros millones repartidos por el mundo, algunos con nacionalidades de otros países, ciudadanos de otros países, pero sintiéndose todos mejicanos, hablando español y conservando sus tradiciones).

Finalmente, Patria: es la tierra a la que se siente ligado el ser humano por vínculos jurídicos, históricos y afectivos (aquí la clave son los vínculos afectivos, el amor). Patria puede ser la tierra natal, o adoptiva, o ambas; puede ser la tierra de los antepasados, o la tierra que nos dio acogida, o simplemente “la tierra que se ama”. Podemos tener una, dos o incluso varias Patrias a las que amar. La nacionalidad, la ciudadanía, el sitio donde uno vive, etc., son aspectos legales, quizá requisitos necesarios, obligados, formales o circunstanciales que pueden implicar o no un amor patriótico. Patria es la tierra que amamos (o las tierras que verdaderamente amamos).

Un buen ejemplo sería el de los estadounidenses que forman una nación de emigrantes de muy diferentes naciones del mundo. La mayoría son ciudadanos de los EE.UU. y han vivido allí por años, quizá por generaciones; obviamente aman a los EE.UU. como su Patria. Pero —aunque algunos sí— muchos no olvidan sus orígenes, sus raíces, su historia y costumbres. Los de origen irlandés el Día de San Patricio se engalanan de verde —el color nacional de Irlanda—, hacen desfiles, fiestas y proclaman su orgullo de ser irlandeses, hijos, nietos, bisnietos de irlandeses. Irlanda es también su Patria. Igual hacen los mejicanos y varios nicaragüenses que viven en EE.UU. Conscientes de esa realidad, muchísimos países permiten tener otras nacionalidades conservando la original. Los

descendientes de franceses por varias generaciones son franceses, aunque no hayan estado en Francia, si se inscriben en su Embajada, y les entregan su pasaporte. Hay quienes tienen dos o tres pasaportes diferentes y dos o tres Patrias a las que profesan sincero amor patriótico.

Amar a la Patria es un valor positivo. Más que un territorio, la Patria son nuestros seres queridos, de quienes venimos y compartimos una misma historia. Con quienes tenemos una misma raíz, tradiciones, cultura; un orgullo nacional por el que nuestros antepasados lucharon. Ellos forjaron una nación que compartieron con nosotros por muchas generaciones, lo cual jamás debemos olvidar. Igualmente, la Patria son las personas con las que hoy convivimos, compartimos esperanzas, forjamos un porvenir y un destino común.

¿En qué consiste propiamente el amor a la Patria?

Condición esencial para poder amar algo, es conocerlo. A la Patria mal se la puede amar si no se la conoce; y se amará recortadamente si se tiene una idea recortada de ella. Como ha señalado Guillermo Furlong 1, para muchas personas, niños y adultos, la Patria es un territorio, es un país, es una ciudad natal, es el paisaje donde nacieron o donde pasaron gran parte de su vida. Todo eso es algo de la patria, pero no es toda la Patria. Si patriotismo fuera el apego al suelo donde nacimos y crecimos, las plantas superarían al hombre en patriotismo. La patria se compone de nuestro suelo, nuestro paisaje, del recuerdo de nuestros próceres y de nuestras tradiciones; pero también es algo más.

Ese algo más es al mismo tiempo tradición y unidad. O sea, un doble vínculo simultáneo: con la tradición histórica de las generaciones que nos han precedido y las que vendrán, y un vínculo con todos los hombres del país, nuestros contemporáneos.

Y es todavía un poco más: es la conciencia de que este grupo de personas que, sea por nacimiento o por inmigración o por otras causas, están relacionadas entre sí (pasadas, presentes y futuras) tenemos, según los planes de Dios, una misión, un destino, una empresa colectiva en este mundo y en la historia. Aunque más no sea la empresa de «salvarnos» unos a otros, de educarnos en la fe, de trasmitirnos y hacer perdurar los valores que hemos recibido, de no dejar que nos los roben ni que los perviertan y de preparar el futuro a los futuros hijos de Dios.

De esto surgen los deberes que tenemos hacia la Patria, que no deben confundirse con los que tenemos hacia la forma de gobierno que rige, en alguna circunstancia histórica, el país.

1. Los deberes para con la Patria

Cuatro son las principales virtudes cristianas que se relacionan más o menos de cerca con la patria:

La piedad que nos inspira la veneración a la patria en cuanto principio secundario de nuestro ser, educación y gobierno; por eso se dice que la patria es nuestra madre.

La justicia legal que nos hace considerar su bien como un bien común a todos los ciudadanos, que todos tenemos obligación de fomentar.

La caridad, que nos obliga a amar a nuestros semejantes, empezando (para ser ordenada) a los que estamos ligados por vínculos de sangre, familia, y nacimiento.

La gratitud, por los inmensos bienes que ella nos ha proporcionado y continuamente nos presta.

Todas estas virtudes pueden abreviarse bajo el término «patriotismo», que no es otra cosa que «el amor y la piedad hacia la patria en cuanto tierra de nuestros mayores o antepasados».

El patriotismo se manifiesta principalmente de cuatro modos:

El amor de predilección sobre las demás naciones; perfectamente conciliable con el respeto a todas ellas y la caridad universal, que nos impone el amor al mundo entero.

El respeto y honor hacia su historia, sus tradiciones, sus instituciones, su idioma, sus símbolos (en particular su bandera).

El servicio: como expresión efectiva de nuestro amor y veneración. El servicio de la patria consiste principalmente en el fiel cumplimiento de sus leyes legítimas, especialmente aquellas que son necesarias el crecimiento y engrandecimiento (tributos e impuestos legítimos); y también en el desempeño desinteresado y leal de los cargos públicos que exige el bien común; en el servicio militar, y otras cosas por el estilo, etc.

Finalmente se manifiesta en la defensa contra sus perseguidores y enemigos interiores o exteriores: en tiempos de paz, con la palabra o con la pluma, en tiempo de guerra defendiéndola con las armas y si es necesario dando la vida por ella.

De modo particular, en nuestra patria tenemos el honor (y los deberes graves que se derivan de él) de respetar su origen católico. Lo demostró con lujo de detalles uno de nuestros historiadores más importantes, el Fray Cayetano Bruno (junto a muchos otros), entre otros lugares en los dos tomos de su gran obra titulada sugestivamente: «Argentina nació católica». No debemos ignorar nuestro origen y nuestro destino. Nuestra identidad está ligada a nuestra fe, como lo dejaron bien claro los hombres que hicieron la llamada «revolución de Mayo». En la proclama inicial de la Junta de mayo, fechada en Buenos Aires el 26 de mayo de 1810, y que lleva las firmas de todos los miembros de la Junta, incluida la del Secretario Mariano Moreno (el menos piadoso de todos) dice: «Fijad [en el sentido de «asegurad»], pues, vuestra confianza y aseguraos de nuestras intenciones. [A saber:] un deseo eficaz, un celo activo y una contracción viva y asidua a proveer por todos los medios posibles la conservación de nuestra Religión Santa» 2. Por eso, no respeta a la Patria quien traiciona las intenciones de quienes la fundaron; y estas intenciones, aunque hayan tenido defectos, fueron católicas.

Lamentablemente nuestra verdadera historia no es la que muchas veces nos han contado. Ya Juan Bautista Alberdi acusó a los liberales argentinos de haber desfigurado la historia. Y lo confiesan ellos mismos, como Mitre cuando le escribe a Vicente López: «usted y yo hemos tenido… la misma repulsión por aquellas [figuras históricas] a quienes hemos enterrado históricamente». Y Sarmiento le escribía al general Paz al ofrecerle su libro «Facundo»: «Lo he escrito con el objeto de favorecer la revolución y preparar los espíritu. Obra improvisada, llena por necesidad de inexactitudes, a designio [propósito] a veces, para ayudar a destruir un gobierno y preparar el camino a otro nuevo» 3. A confesión de parte, relevo de pruebas. Se podrá tergiversar la historia de muchas maneras y se la puede enseñar de manera falsa a nuestros niños y jóvenes, pero los documentos son los documentos.

 

Por defecto tenemos el internacionalismo de los hombres sin patria que desconocen la suya con el falso argumento de ser ciudadanos del mundo. Su forma más radical y peligrosa, por sus derivaciones filosóficas y sociales, ha sido el «internacionalismo comunista», inspirado en la doctrina de Marx.

2. Deberes para con la forma de gobierno.

Aunque estén muy relacionados, no deben confundirse la patria y la forma de gobierno por la cual aquélla se rige en algún momento de su historia. Por eso los deberes u obligaciones son diversos para con una y con otra. Hay formas de gobierno buenas (monarquía, aristocracia, democracia) y malas (tiranía, oligarquía o plutocracia, demagogia y anarquía); los hombres son libres para opinar (si tienen razones fundadas y mientras no sea solo fruto de sus pasiones) cuál es la mejor para su país, al menos en el momento histórico en que viven. No debemos olvidar que todas las formas de gobierno son accidentales y es muy difícil a veces acertar cuál es la mejor para gobernar un grupo determinado de personas. Por eso decía el Papa Pío XI: «…La Iglesia católica…, con tal de que queden a salvo los derechos de Dios y de la conciencia cristiana, no encuentra dificultades en avenirse con las distintas instituciones civiles, sean monárquicas o republicanas, aristocráticas o democráticas» 4.

De todos modos, es importante que sepamos cuáles son nuestras obligaciones morales y sus límites. Lo podemos resumir en tres afirmaciones:

1º Debemos respeto al régimen establecido de hecho.

La Sagrada Escritura enseña al respecto que el poder civil y secular es legítimo, pues dice Jesús: Dad al César lo que es del César (Mt 22,16-21); también que toda autoridad viene de Dios, como el mismo Jesucristo dice a Pilato: No tendrías autoridad si no te hubiese sido dada de lo alto (Jn 19,11; cf. Rom 13,1-7; Prov 8,15); que tenemos la obligación de rezar por las autoridades, como dice San Pablo: recomiendo que se hagan plegarias, oraciones, súplicas y acciones de gracias por todos los hombres; por los reyes y por todos los constituidos en autoridad, para que podamos vivir una vida tranquila y apacible con toda piedad y dignidad (1Tim 2,1-2); y debemos obediencia a la autoridad, como enseña San Pablo a Tito: Exhórtales que vivan sumisos a los magistrados y a las autoridades, que les obedezcan y estén prontos para toda  obra buena (Tito 3,1).

Y tengamos en cuenta que tanto Nuestro Señor como San Pablo están hablando de autoridades que dejaban mucho que desear: el corrupto Poncio Pilatos y los tiranos emperadores de Roma. Por eso, en líneas generales hay que decir que es deber de todo ciudadano respetar el régimen establecido de hecho, cualquiera que sea su origen.

Y es el Papa León XIII el que dice «cualquiera que sea su origen», es decir, aunque haya nacido ilegítimamente, si así lo exige el bien común: «El criterio supremo del bien común y de la tranquilidad pública impone la aceptación de estos gobiernos, constituidos de hecho, en lugar de los gobiernos anteriores, que de hecho ya no existen… Es necesario una subordinación sincera a los gobiernos constituidos en nombre de este derecho soberano, indiscutible, inalienable, que se llama la razón del bien social» 5. Este respeto no se basa -evidentemente- en la legitimidad de su origen sino en razón del bien común social actual.

Tengamos en cuenta que «respetar» no significa «colaborar activamente» con un régimen que no reúna las condiciones debidas que el bien de la patria exige. Significa únicamente que no se le debe obstaculizar el ejercicio del poder en lo que reclama el bien común.

2º Pero esto sin perjuicio de preferir alguna otra forma de gobierno más conveniente para la patria y hasta procurar su implantación por medios honestos.

Las formas de gobierno, hemos dicho, son accidentales, y la Iglesia concede libertad a sus fieles en materia estrictamente política, con tal que lo que prefieran no atente contra la moral católica ni natural. Por eso, se puede «respetar» y al mismo tiempo preferir otro régimen más conveniente para la Patria, e incluso procurar una forma mejor por medios y procedimientos honestos, si se estima que la implantación de un nuevo régimen es conveniente al bien común de la patria y si la misma es posible y realizable.

Valores: Amor a la Patria

Con este artículo finalizo una primera entrega sobre los valores. En algún momento volveré a ofrecerles una segunda entrega. Por ahora hemos abordado: honestidad, verdad, familia, amistad, perdón y amor a la Patria, con motivo del mes dedicado a ella.

Hay conceptos que se confunden: Estado, país, nación y Patria. El Estado es una concepción jurídica, legal, que se refiere a la manera como se organiza un país determinado (Estado monárquico, republicano, parlamentarista, presidencialista, dictatorial, democrático, soberano, asociado, federado, unitario, gobernado por un solo Poder o por tres Poderes independientes, etc.). País se refiere a una extensión geográfica y puede comprender una nación (Nicaragua), una región (el país vasco en España y Francia; o el país misquito en Nicaragua y Honduras), una provincia (Alsacia, en Francia, de origen alemán), un territorio (las Islas Vírgenes de EE.UU.).

Definir nación es más complicado, porque puede significar dos cosas: a) Conjunto de personas que viven en un mismo territorio, regidos por un mismo gobierno, que tienen una misma “ciudadanía” o “nacionalidad”. b) Conjunto de personas con un mismo origen y que generalmente hablan un mismo idioma y tienen una tradición común (los 120 millones de mejicanos que viven en México, más los 30 millones que viven en los EE.UU., más otros millones repartidos por el mundo, algunos con nacionalidades de otros países, ciudadanos de otros países, pero sintiéndose todos mejicanos, hablando español y conservando sus tradiciones).

Finalmente, Patria: es la tierra a la que se siente ligado el ser humano por vínculos jurídicos, históricos y afectivos (aquí la clave son los vínculos afectivos, el amor). Patria puede ser la tierra natal, o adoptiva, o ambas; puede ser la tierra de los antepasados, o la tierra que nos dio acogida, o simplemente “la tierra que se ama”. Podemos tener una, dos o incluso varias Patrias a las que amar. La nacionalidad, la ciudadanía, el sitio donde uno vive, etc., son aspectos legales, quizá requisitos necesarios, obligados, formales o circunstanciales que pueden implicar o no un amor patriótico. Patria es la tierra que amamos (o las tierras que verdaderamente amamos).

Un buen ejemplo sería el de los estadounidenses que forman una nación de emigrantes de muy diferentes naciones del mundo. La mayoría son ciudadanos de los EE.UU. y han vivido allí por años, quizá por generaciones; obviamente aman a los EE.UU. como su Patria. Pero —aunque algunos sí— muchos no olvidan sus orígenes, sus raíces, su historia y costumbres. Los de origen irlandés el Día de San Patricio se engalanan de verde —el color nacional de Irlanda—, hacen desfiles, fiestas y proclaman su orgullo de ser irlandeses, hijos, nietos, bisnietos de irlandeses. Irlanda es también su Patria. Igual hacen los mejicanos y varios nicaragüenses que viven en EE.UU. Conscientes de esa realidad, muchísimos países permiten tener otras nacionalidades conservando la original. Los descendientes de franceses por varias generaciones son franceses, aunque no hayan estado en Francia, si se inscriben en su Embajada, y les entregan su pasaporte. Hay quienes tienen dos o tres pasaportes diferentes y dos o tres Patrias a las que profesan sincero amor patriótico.

Amar a la Patria es un valor positivo. Más que un territorio, la Patria son nuestros seres queridos, de quienes venimos y compartimos una misma historia. Con quienes tenemos una misma raíz, tradiciones, cultura; un orgullo nacional por el que nuestros antepasados lucharon. Ellos forjaron una nación que compartieron con nosotros por muchas generaciones, lo cual jamás debemos olvidar. Igualmente, la Patria son las personas con las que hoy convivimos, compartimos esperanzas, forjamos un porvenir y un destino común.

Un ejemplo de responsabilidad pública y amor por la patria

 Uno de los actos que verdaderamente más pueden unir a los españoles en un momento como el actual, es el homenaje, despedida y recuerdo al presidente del Gobierno, Adolfo Suárez. Todos somos conscientes de la importante labor política ejercida por uno de los verdaderos motores del cambio político, económico y social que supuso la Transición española; un auténtico modelo de gestión del paso de una dictadura a una Monarquía parlamentaria, transformando desde la legalidad un sistema autoritario de gobierno en una democracia plural.
Cómo incentivar el amor a la patria en tu hijo o hija?

“Para amar algo, lo primero que debemos hacer es conocerlo. Por ello, es importante que los padres promovamos en nuestros hijos e hijas su curiosidad por descubrir más de la cultura de su región y de su país” explicó Rocío Gil, especialista de Educación Primaria del Ministerio de Educación, en el programa La buena educación

Asimismo, la experta exhortó a los padres de familia a “enseñarles a sus niños y niñas a demostrar su amor por el país a través de acciones, por ejemplo, no ensuciando las calles y explicándoles que son espacios comunes de todos los peruanos, respetando las leyes del país, enseñándoles a ser amables y respetuosos con los demás sin importar su raza, género, edad o etnia; así formamos a buenos ciudadanos que aman y respetan a su país”.Por último, Rocío Gil invitó a todos los peruanos a disfrutar de las Fiestas Patrias, a sentirnos orgullosos de nuestra riqueza cultural, y al mismo tiempo, a reflexionar sobre cómo ser mejores ciudadanos para el país.La buena educación es un programa producido por el Ministerio de Educación. Se transmite en vivo todos los sábados desde las 9.00 h en todo el país por Radio Capital (96.7 FM en Lima) y Radio Felicidad (88.9 FM en Lima).

El amor y respeto a nuestra patria

Inculcar el amor y el respeto a la patria es tarea de todos. Así estaremos siendo promotores activos de una mayor conciencia cívica y de esta forma fortaleceremos nuestra identidad como nación.

 

Amor a la madre

El amor de madre

El amor de madre es distinto a los otros amores: No conoce la traición y jamás lastima intencionalmente.

El amor de madre es universal e inalterable. Puede que haya alguna diferencia en la forma, pero la esencia se mantiene.

El amor de madre posee la facultad de multiplicarse sin perder fuerza. No baja con el número de hijos, sube, crece, se desparrama y se riega en cada uno de los vástagos.

El amor de madre no se agota. Puede que se canse de lidiar con la prepotencia infantil, pero el efecto no decae. El sentimiento parece interminable.

El amor de madre no mide consecuencias. Es incondicional por definición y no espera retribuciones. Darían la vida sin pestañear, y prefieren el dolor propio al de los hijos.

El verdadero amor de madre nunca deserta; por el contrario, el hijo problema, el necesitado, el preocupado, el enfermo, es al que más se atiende.

El amor de madre está diseñado para que la vida perdure. Somos la especie que más cuidados necesita para sobrevivir y que más demora en volverse autosuficiente.

Sin duda es la réplica más grande del Amor de Dios que vivimos segundo a segundo de nuestra vida. Y muchas veces no lo reconocemos.

Que el Dios de la vida bendiga y renueve tu vocación y entrega. Felicitaciones en tan grandioso día.

 

Nuestras madres son mujeres llenas de títulos, licenciadas en amor, enfermeras del alma capaces de curar las heridas con un beso, sanadoras del corazón y expertas en cariño. Ellas son nuestras niñeras, nuestras confesoras, nuestras maestras de vida, nuestras eternas acompañantes…

Sus enseñanzas brillan a través de sus ojos, unos ojos que nos han ofrecido el privilegio de ver cada día el reflejo de las batallas de la vida. Ellas saben a unos besos que siempre han sabido sellar con suavidad nuestros desvelos y preocupaciones.

Ellas son unas manos que se han pasado años forjando escudos para protegernos y unos brazos que son mucho más que el rincón en el que nos escondíamos de un mundo al que no queríamos rendir cuentas…

En definitiva, las madres son almas que siempre serán sinónimo de amor, de un amor más puro que nada en el mundo: el de una madre a sus hijos.

Madre e hija abrazadas mirando al horizonte

La verdad es que lo que se siente por una madre es algo que las palabras no alcanzan a describir. Podemos intentarlo, pero no seremos capaces de expresar todo lo que nos viene al corazón cuando pensamos en ellas, pues se nos desborda el alma al sentir un amor tan inmenso.

Lo que significa una madre

Lo cierto es que durante nuestro camino la consideración hacia nuestras madres va cambiado. Cuando somos pequeños pensamos en ellas como una especie de divinidad que todo lo puede y todo lo sabe.

Probablemente en la adolescencia rebajamos la intensidad de todas esas creencias para, posteriormente, recuperarlas en la edad adulta con cierta nostalgia. Así, hoy por hoy, lo más seguro es que veamos a nuestras madres como omnipotentes y omniscientes superheroínas.

Sea como sea, su amor es el culpable de que no nos conformemos con cualquier cosa, de que queramos reaprender a cada instante y de que podamos mirar la vida sintiéndonos tanto capaces de dar amor como merecedores de recibirlo.

Todo esto ayuda a conformar nuestra historia emocional desde el primer momento de nuestras vidas. Gracias al amor, a los besos y a las caricias hemos podido crecer cuando más pequeños nos sentíamos y hemos llenado los vacíos de la desesperación.

“Enseñarás a volar, pero no volarán tu vuelo. Enseñarás a soñar, pero no soñarán tu sueño. Enseñarás a vivir, pero no vivirán tu vida.
Sin embargo… En cada vuelo, en cada vida, en cada sueño, perdurará siempre la huella del camino enseñado”

-Madre Teresa de Calcuta-

Madre e hija unidas

Lo que todos llevamos anudado en el corazón

Todos los hijos llevan consigo a su madre, y viceversa. La relación que tengamos con nuestras madres formará una huella en nuestro interior que siempre permanecerá con nosotros, un legado emocional.

En condiciones normales, nuestra madre es la primera figura que nos ofrece una experiencia de cariño y de sustento. A través de ella comenzamos a comprender cómo funciona el mundo, nuestro yo y nuestras capacidades.

Así, de su mano conocimos la cara y la cruz de la vida, la alegría, el sosiego y la tranquilidad. De la misma forma, desde bebés aprendimos lo que era verdadera tristeza y angustia si ella se alejaba de nosotros o no nos prestaba la atención que demandábamos.

Gracias a ese vínculo hemos ido desarrollando nuestras emociones, nuestros sentimientos y nuestra capacidad de comprendernos. Por eso, y por darnos la vida, el legado de una madre es el más esencial de nuestra existencia.

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“Nuestras células se dividieron y desarrollaron al ritmo de los latidos de su corazón; nuestra piel, nuestro pelo, corazón, pulmones y huesos fueron alimentados por su sangre, sangre que estaba llena de las sustancias neuroquímicas formadas como respuesta a sus pensamientos, creencias y emociones.

Si sentía miedo, ansiedad, nerviosismo, o se sentía muy desgraciada por el embarazo, nuestro cuerpo se enteró; si se sentía segura, feliz y satisfecha, también lo notamos”

-Christiane Northrup-

Madre con su bebé

Un aplauso por todas aquellas madres que brindan amor

A lo largo de la vida, una mujer interpreta una larga lista de papeles. Uno de los más importantes es ser madre. Si a esto le unimos que una madre no deja de ser mujer, hija, hermana, esposa, novia o amiga, nos encontramos con un montón de prioridades anudadas.

Por esta razón es inevitable que los hijos nos encontremos ante la influencia de una compleja historia emocional que nuestra madre ha ido tejiendo a nuestro alrededor.

En este sentido, se dice que la mejor herencia que una madre puede dejar a sus hijos es sanarse como mujer, pues lo ideal es que una madre no contagie expectativas a sus hijos autoimponiéndose obligaciones y sacrificios por haber nacido mujer.

Por lo tanto, dado que la mejor educación es la que se promueve a través del ejemplo, este legado emocional conformará gran parte de los valores que sus hijos integrarán y darán a conocer en el mundo.

Así es que no se nos debe olvidar dar gracias a cada una de ellas por su paciencia, por su capacidad para hacernos aprender de los errores, por su orgullo, por su decisión y por su amor incondicional.

Un millón de aplausos por abrazarnos con el corazón, por entregarnos la vida, por haber dormido con un ojo abierto cuando enfermábamos, por darnos tanto y por pedirnos tan poco… En definitiva, un gracias infinito por ser nuestros ángeles de la guarda.

Edades para el Amor

¿Existe edad para el amor?

Bastaría con que una mujer comience a salir con un hombre más joven para que de inmediato comience el rechazo y las críticas de parte de la sociedad.

Un sentimiento tan grande como es el estar enamorado no debería tener límites de ninguna clase. Pero, ¿Es esto en realidad lo que ocurre cuando vemos a parejas con tanta diferencia de edad? ¿Será verdad que no existe edad para el amor?

En la mayoría de los casos, bastaría con que una mujer comience a salir con un hombre más joven para que de inmediato comience el rechazo y las críticas de parte de la sociedad. La mujer por lo general, sentirá competencia entre las mujeres más jóvenes y tratará en ocasiones hasta de ocultar la relación (si la diferencia de edad es mucha) por miedo a ser juzgada y criticada.

Desgraciadamente, también nuestra sociedad ve con malos ojos el que un hombre joven se enamore de una mujer mucho mayor que él. Comienzan los prejuicios y los cuestionamientos, tales como: “esa mujer es una cougar”, “no podrá darle hijos porque es mayor”, “parece su madre”, “es una zorra porque se está aprovechando de un muchacho joven”, “le está tronchando su vida”. Estos y muchos otros comentarios se escuchan a diario de la boca de quienes juzgan y critican sin saber  porqué.

¡Y si sigo no acabo…!

Sin embargo, ¿Qué pasa cuando un hombre mayor sale con una mujer mucho más joven?

¡Aquí casi siempre cambia la cosa!

Es como si ese hombre se hubiera ganado un trofeo y sin reparos comienzan las felicitaciones y hasta las envidias entre sus pares. Aquí no hay delito, se le ve como algo natural y hasta normal porque se percibe a la mujer joven como un estímulo afrodisíaco para este hombre que ya le han pasado los años.

En este tipo de relaciones, vemos como hombres mayores se quieren convertir en jóvenes; pintándose el cabello, haciendo ejercicios o usando ropa más juvenil, tratando de estar a la par con su pareja más joven.  Para este hombre es motivo de vanidad tener en su “historial” el haber salido con una “pollita”.

Por otro lado, vemos como mujeres mayores que salen con jovencitos, tratan de retardar los signos de la vejez usando ropas más modernas, utilizando los recursos de la estética para tratar de verse mejor y hasta cierto punto, actuando como jóvenes a pesar de estar pasaditas de años en comparación con su nueva pareja.

Soy de las que piensa que las relaciones, más que por la diferencia en edad, tienen que ver con el amor y los sentimientos envueltos. La juventud no la define la edad del que te acompaña, la juventud es un estado mental. Tanto es así, que puedes estar rodeada de jóvenes y sentirte viejo.

A pesar de una sociedad que ha juzgado por siglos las relaciones entre parejas con marcadas diferencias de edad, también es verdad que ha habido muchas parejas que a pesar de estas diferencias han tenido relaciones hermosas y duraderas.

Te exhorto a que no te ates a una relación en donde tengas que comportarte diferente a lo que eres, en donde tu verdadera esencia dependa de cómo te ves o cómo te vean los demás, o dónde el amor no sea tu prioridad.

Si estás viviendo una relación con alguien mayor o menor que tú, disfrútala mientras dure y, recuerda que, aunque para el amor no hay edad,  sí hay edad para tomar buenas decisiones y lograr que tu vida sea una próspera y con un proyecto de vida.

5 razones por las que la diferencia de edad no es un problema en una relación

¿Alguna vez has pensado en no comenzar una relación por temor a la diferencia de edad? Puede influir, pero no rompe nada. Lo que marca a la pareja son las actitudes, la personalidad de cada uno y cómo se comportan ante situaciones que se escapan de nuestras manos. Tendemos a echar la culpa a las diferencias de edad, a pelearnos por quién es el más maduro o infantil de la relación.

El llevarte más de “x” años con tu cónyuge no es un impedimento, sino todo lo contrario. La diferencia de años aporta nuevos valores, complementa a los miembros de la pareja y les ayuda a entender la vida desde distintos puntos de vista. Y es que son muchos los ejemplos que nos rodean de parejas que se lleva más de diez años, sea la mujer más mayor que el hombre o viceversa. Porque la madurez y la juventud no tienen que ser enemigas, sino grandes aliadas.

Un caso en la política es el candidato francés Emmanuel Macron, de 39 años, quien está casado desde 2007 con Brigitte Trogneux, de 64 años. En Hollywood, el actor Jason Statham (49 años), no tiene ningún problema en pasear a su novia, la modelo Rosie Huntington-Whiteley (30 años), por las alfombras rojas. Por ello te damos cinco razones por las que el amor y la pasión no tiene edad y que los años son solo números.

1 Los cónyuges se suman, no se restan

Dicen que los polos opuestos se atraen y las parejas con gran diferencia de edad suelen cumplir este refrán. Las personalidades dispares pueden aportar vitalidad, entusiasmo y bienestar a una relación, siempre y cuando exista compresión y respeto entre ambos miembros de la pareja.

Los años llevan a que uno de los dos sea más realista y sensato, lo que propicia que el otro consiga aspectos positivos durante la relación. Siempre hay uno de la pareja que hace el papel de sensato, el que ha vivido más experiencias. Esto hace que uno de los dos esté en un constante aprendizaje, hecho que suma novedad, aumenta la pasión y el amor que sienten y, seguidamente, evitan una terrible monotonía que suele llevar a la ruptura.

2 La vida tiene muchas vistas.

Esta razón está muy relacionada con la anterior. La diferencia de edad lleva a que dentro de la pareja haya distintos puntos de vista para observar la vida. El trabajo, la mentalidad y las experiencias hacen que ambos podáis complementaros y fusionar vuestros conocimientos y vivencias, puntos a favor que suman estabilidad a la relación.

La juventud hace que la vida se afronte con más positivismo, mientras que la madurez pisa en freno y se detiene en cada detalle para meditar y pensar. Los ritmos dispares en una relación pueden suponer un problema, siempre que la pareja no se basa en el diálogo y el entendimiento. Lo mejor es pararse a pensar y llevar las rutinas sin que repercuta en ninguno de los dos, teniendo tiempo para cultivar el amor y la pasión.

3 Aumenta la estabilidad

La juventud y la madurez consiguen más cosas juntas que separadas y una de ellas es la estabilidad. La experiencia del más mayor de la pareja influye en la forma de pensar del más joven. Incluso puede darse el caso contrario, ya que la edad no tiene por qué estar ligada con la madurez de las personas. La familia, la educación, el trabajo o las amistades son factores que suelen cambiar más la personalidad que los años.

Sin embargo, el paso del tiempo aumenta las posibilidades de que uno de los dos se convierta en la cabeza pensante, el que marca los tiempos y lleva la relación por el buen camino, sin importar los años de diferencia que os separen. El que adopte la postura de profesor siempre tendrá que enseñar aspectos positivos al que se convierta en el alumno.

4 Fuente de consejos.

Una de las cosas más positivas del noviazgo es la suma de los valores de la pareja. La relación irá como la seda, siempre que se acepten los consejos de un compañero de vida y juventud. La experiencia conlleva a que uno de los dos se convierta en una fuente de consejos, que siempre esté dispuesto a ayudar y llevar los peores y más duros problemas de la forma más llevadera posible. El camino del amor no es fácil, ya que está lleno de obstáculos que solamente pueden superarse en pareja.

5 A mayor experiencia, mejor sexo tendréis.

No es lo principal en una pareja, pero si es una parte muy esencial. La diferencia de edad hace que uno de los dos sea el más experimentado en la cama que el otro, condicionante que aumenta la pasión entre ambos. Los cónyuges disfrutarán más de las relaciones sexuales y reforzarán el deseo. A mayor veteranía, más fuegos artificiales saltarán en el acto sexual.